Enero
16

Temor a la sombra de la Iglesia

Me da miedo la sombra de la Iglesia en nuestra sociedad. Como bien dijo nuestro compañero Haritzpean “Con la Iglesia hemos topado”. Y no me tranquiliza saber que parte de la sociedad, al igual que estoy haciendo ahora, se manifieste en contra de la intromisión que presenciamos a través de diferentes medios de comunicación el 30 de diciembre de 2007. Me da la impresión que tenemos miedo a la afonía si gritamos a cada uno lo que se merece; tabúes sin sentido y mostrar respeto al que no lo pone en práctica son nuestros pecados.

Históricamente conocemos cómo la Iglesia, en su afán por controlar diferentes ámbitos que están más allá de lo espiritual, se ha inmiscuido totalmente en el desarrollo de la Sociedad (sociedad entendido como un sistema donde se agrupan miembros con intereses variados y situaciones dispares que sin embargo luchan todos por su bienestar y desarrollo); la preocupación por “el bien del hombre” ha sido siempre su principal idea y objeto de su “Doctrina social”. No tengo interés alguno en disertar sobre la opinión que tengo del papel que ha jugado la Iglesia en la Historia; no es el momento.

Y me quejo. Y me preocupa cada vez más. Yo no creo que ninguna religión, sea cual sea, deba entrometerse en las decisiones que tenga que tomar una sociedad para su desarrollo. El ciudadano es el que tiene la labor social de aportar ideas y acciones para la mejora de su entorno, sin embargo, sus creencias no lo hacen ser más especial ante esta circunstancia.

La fe de cada uno no será la que nos salve de las hambrunas, ni de los avatares de la meteorología, de sanguinarios y corruptos o de las malas decisiones de personas perturbadas en el poder. Ninguna religión debiera ser guía del devenir de la humanidad y menos aquellas que no tienen reparos en atizar a sus seguidores para frenar la evolución natural de las mentalidades.Esperemos que aquellos que deben tomar cartas en el asunto las tomen ya, y que nosotros, como primeros perjudicados ante la mofa del pasado 30 de diciembre, alcemos de una vez la voz mostrando nuestra disconformidad ante discursos casposos y retrógrados que sólo logran crispar y frenar la modernización social.Cada cosa en su sitio y Dios allí donde se le nombre, no vaya a ser que le denuncie por “allanamiento de morada” .

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